Cuando el Alumno entra al Kwon

Una pequeña reflexión sobre los que enseñamos y quienes aprenden

aaaa111Gracias a Dios, hoy vivimos en un mundo lleno de herramientas que, bien utilizadas, constituyen fuertes lazos entre la gente. Una de ellas es el mail, la internet… Son muchos los alumnos que escriben, y en mi caso, suelo recibir avisos, palabras de apoyo, preguntas, cuestiones de todo tipo que ya se han convertido en una parte más de mis tareas habituales…

…..¿Se imaginan a Ku Yu Cheung, o a Li Kim Lam contestando mails de sus discípulos? los tiempos cambian, las tradiciones se pueden nutrir de elementos modernos, sin perder su esencia, y la rueda sigue girando…
Estas semanas recibí varios mensajes con una temática común, que me hicieron pensar en escribir esta pequeña reflexión.
Se trató de mensajes de varios alumnos que por distintos motivos están faltando a clase. En ellos me manifestaban que “en cualquier momento volvían” y me hacían saber que su ausencia no se debía a falta de interés por el kung fu, sino por cuestiones de diversa índole.
A mi me gusta recibir estos mensajes. Cuando un alumno que viene entrenando fuerte, deja de venir a clase, uno se pregunta “qué le habrá pasado”… incluso aparece entre las posibilidades que uno vislumbra, la de que haya perdido motivación por la práctica.
Recibir sus mails  me produce mucha alegría, porque me ponen frente a una persona con delicadeza, educación y sobre todo interés. Es parte de nuestro tan mentado “Wu De”, es una muestra del aspecto afectivo de la relación entre el profesor y el alumno.

Pero ¿qué motivó esta pequeña nota?

sifu2En varios de esos mensajes aparecen frases como “espero que no me mate cuando vuelva” (en broma…) o peor…“quise volver antes pero me daba verguenza”.

Esas frases fueron el disparador que me hicieron ponerme a escribir.

Me gustaría contarte qué le pasa a este profesor – y estimo que a casi todos – cuando vos entrás al Kwon.
Muchas veces hemos hablado que “sin el alumno, la Escuela no puede existir”…a veces se pone mucho énfasis en el respeto desde el ángulo del alumno, pero ese respeto, esa valoración, debe ser mutua. Es mutua. La Escuela, el Maestro y el Alumno, constituyen una ecuación sin posibilidades de variación. Son las tres patas sobre las que se erige una Escuela de kung fu.
Pero yendo a lo personal…cuando vos, alumno, entrás al Kwon, nuestro contrato se vuelve a firmar. Cuando yo pongo mi mano sobre tu puño para cerrarlo mejor, o te corrijo una postura, una técnica…el contrato se vuelve a firmar.
Vos sentís mi interés cuando yo te observo, examino tus movimientos, los corrijo, los vuelvo a corregir, me caliento cuando no sale y me alegro cuando sale. Es mi manera de demostrarte tu importancia. Y es también la manera que tengo, de transformar algo en vos, en tu kung fu.
Yo siento tu interés cuando cruzás la puerta de mi Kwon. No importa cuántas veces faltaste, cuántos meses no viniste, o cuántas clases te perdiste…ese paso que das para adentro, marca tu paciencia, tu perseverancia, en ese paso, vos volvés a elegir mi Escuela, mi kung fu, mi persona.

Ese paso no debe darse con verguenza, sino como una muestra de tu espíritu de lucha. Estás volviendo a tu Kwon, a tu Kung Fu, a tu Escuela, porque más allá de cualquier irregularidad en la práctica, sigue siendo tu Escuela y en ella siempre serás bienvenido.
En el arte marcial aprendemos a vencer adversidades. A fortalecer nuestra voluntad. Forzosamente, eso implica fallar, discontinuar, faltar…es parte del éxito, es parte de la conquista, dar pasos en falso.
Ese paso que das, confirma que existe en vos ese potencial necesario para desarrollar kung fu. Ese paso, es una demostración de fuerza, no de debilidad.
El que vuelve no es débil, el débil es el que se quedó en casa…y será hasta el día que decida dar el paso, entonces dejará también de ser débil.
Muchas veces te he dicho que trates de no caer en algunas trampas comunes que ponen en peligro tu práctica.
Una de ellas es pensar culposamente en la vuelta al Kwon. ¡Pensar esifu4n el tiempo perdido, causa más pérdida de tiempo! es un boicot personal que atenta contra tus sueños, tus deseos y objetivos. El kung fu es “Tiempo y Esfuerzo”, pero nadie dijo jamás que no es reanudar un camino. ¡estamos todo el tiempo reanudando caminos! desde un desgarro, hasta un problema personal o laboral, nos alejan por un rato de la práctica. En mayor o menor medida, nos ha pasado a todos. Es como dice la frase : “El éxito no le llega a quien lo intenta, sino a quien lo sigue intentando”…
En esto como en tantas otras cosas…hay que “mirar para adelante”. incluso si no viniste dos meses porque no tenías ganas…el día que tenés ganas, tu paso hacia adentro va a tener el mismo efecto en tu profesor. ¿Quién dijo que no podías tener problemas de motivación? En el kwon no estamos para aplaudir los éxitos solamente, también estamos – todo el tiempo – para resolver problemas. Volver a clase, volver tantas veces como haga falta, nunca puede verse como algo negativo, todo lo contrario. Es volver a intentar, es volver a tus anhelos y tus deseos de aprender.
No importa cuánto tiempo dejaste de venir, ni qué razones hubieron…tu regreso siempre va a ser para mí, motivo de gran alegría. La misma que siento cuando los que no faltan nunca, entran cada clase sin fallar.
Quiero que sepas que me honra tu decisión de venir a mi clase.
Que mi trabajo es mucho más agradable con tu presencia, y que siempre la puerta del kwon, va a estar abierta para vos.
Este mensaje, va dirigido a todos mis alumnos, los que tengo, los que tuve, y los que voy a tener.
Y especialmente, a esos tres o cuatro alumnos o alumnas, que me escribieron diciendo que iban a volver, sintiendo un poquito de verguenza…sepan que este profe siempre los va a recibir con alegría.
Eso también se llama Kung Fu.

¡Buena Práctica!

Horacio Di Renzo

artiserpiente4

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