Descubriendo al Maestro Interior

Imagen2_cr_crNo fué meditando a la cima de una montaña, (ni siquiera llevaba ropa de práctica, ni atuendos orientales)…no fue a la luz de una vela, ni ante la mirada rasgada de un monje, que aprendí una de las cosas más importantes referidas al kung fu – al menos, en mi modesta opinión.
Fue charlando sobre mi entrenamiento, durante una sesión de terapia, con mi psicóloga. Le comentaba como tantas otras veces, sobre las distintas facetas de mi práctica, sus dificultades, mis anhelos, mis problemas para conseguirlos. Siendo quien soy, el kung fu no es un tema menor, todo lo contrario! es una de mis mayores preocupaciones, mi mayor pasión. Por eso el tema ocupó muchas veces, ese espacio que dediqué durante bastante tiempo a la resolución de conflictos.
Durante ese devenir de ideas, pensamientos y tribulaciones, desfilaban inevitablemente mis Maestros. Los de siempre, aquellos que me dieron impulso en otros tiempos, y por supuesto el que tengo hoy. Sin olvidar ni por un momento a mi querido, queridísimo Frank De María, alguien a quien sigo considerando y consideraré siempre un Maestro y uno de mis Maestros por su sabiduría y porque gracias a él seguí el camino que me hizo encausar mi práctica con Chan Kowk Wai, mi Sifu.
Desde el agradecimiento, hasta sus consejos, difícilmente yo pueda tocar el tema del kung fu sin tenerlos en cuenta. Fue entonces cuando Beatríz, mi psico – que es una Maestra en lo suyo – me dijo algo de una trascendencia tal que no se si puedo reflejarla cabalmente por escrito. me cortó en una frase, y me dijo:

Ellos no, VOS. Hasta que no te conviertas vos en tu propio Maestro, no vas a poder resolver estas preocupaciones.

Claro…yo iba a Brasil y durante una semana era el alumno 10 (bueno, no sé si diez… pero me defiendo)…entrenando mucho, y bien. Volvía con mucha energía y ciertamente, con muchas cosas aprendidas, corregidas y reaprendidas. Pero en algún momento notaba que me faltaba un poco más de constancia, por ahí no me podía meter dentro de mi trabajo como quería…que la posición que ocupo me obliga a un rendimiento técnico muy alto y muchas veces se hace difícil…bueno, es muy privado, y no le interesa a nadie…lo importante no son mis cuestiones sino esa verdad que le sirve a cualquiera que desee convertirse en un buen exponente en cualquier arte, o en cualquier disciplina.
Siendo padre, y cumpliendo el rol de Sifu, siempre traté de que mis hijos – y mis alumnos, que en la cultura del kung fu son hijos – traté siempre, digo, que ellos dependieran lo menos posible de mí.
Cualquier dependencia excesiva puede resultar en un fracaso, porque todo pájaro necesita vuelo, y toda persona, libertad para crecer.
Me costó mucho más comprender eso en mi persona, a pesar de que lo estuve enseñando siempre. Creo que hay momentos en los que una frase no significa nada…y de repente en un instante la misma frase se convierte en un mapa de ruta. Fue así esa tarde, en mi sesión.
Desde ese momento, mi mayor objetivo fue encontrar dentro de mí a ese Maestro que me dirigiera en el camino del kung fu.
“Ser tu propio Maestro” no necesariamente significa dejar de tener Maestros. Significa tener uno mismo el impulso, la exigencia, la rigurosidad y la coherencia para lograr lo que uno quiere y saber hacer lo que uno sabe que se debe hacer para llegar a cualquier objetivo.
Es mirarse en el espejo y dejar de decirse “mi sifu no me corrigió, mi sifu no me enseñó” para comenzar a centrar todas las objeciones en uno mismo.
Ser tu propio Maestro significa mirarte con ojos objetivos, no permitirte caer en el autoengaño, quitarte las excusas, con la misma rotundez con la que vos solés ser con los demás…generalmente es más fácil decirle qué hacer a los demás. Bueno, si vos te tomás como tu propio alumno, debería ser más fácil decirte “dejate de jorobar, entrená otra vez, hacelo de nuevo” en lugar de sentarte a descansar.
Ser tu propio Maestro es también, mirarte con afecto. Tu Maestro siempre te quiere, si no, no sería tu Maestro sino un simple trabajador que te enseña algo como un deber. Ese cariño evitará que caigas en conductas negativas, improductivas, esas que te hacen sufrir la práctica en lugar de disfrutarla.
Quien ha trabajado realmente duro – quien ha comido amargo – sabe que durante el dolor y la fatiga hay placer, un placer incomparable, el de saberte capáz, el de saberte fuerte.

Para poder tener éxito en el aprendizaje del kung fu, hay que aprender a ser un buen alumno. Bueno en serio, no meramente obediente o respetuoso. Bueno para aprender, bueno para vaciar la taza y dejar espacio para el conocimiento. Bueno para disciplinarse y para estar atento a los detalles de las técnicas, de los movimientos, de la teoría…bueno.
Pero llega un momento en que el alumno necesita tanto al Sifu del Kwon, como al Sifu interior. Hay que tener a ambos, de lo contrario, el camino será mucho más difícil e impredecible.

Convertirte en tu propio Maestro es un viaje interior muy interesante. Creo que no termina nunca, porque como el Maestro y el Alumno son la misma persona, a medida que mejora uno, mejora el otro y cada paso da lugar a un nuevo descubrimiento. De manera que es un viaje que puede durar tanto como tu propia vida, mientras tengas dentro tuyo esa llama encendida, esa pasión por el Arte Marcial Chino, su técnica, su cultura, su filosofía.

Chikun11

Gran Maestro Chan Kowk Wai

Creciendo como alumno

Hace unos días recibí un mensaje del Maestro Frank De María, en el que enuncia 10 consejos para sus alumnos. Se trata de diez “no” que son muy importantes para tener en cuenta en la construcción de ese alumno que debemos ser para aprender mejor.
Con su permiso los comparto con ustedes:

1) NO te compares con otros alumnos. Enfocate en vos mismo.
2) No te permitas desalentarte con el progreso lento. El progreso viene en etapas.
3) NO te vuelvas complaciente, o perderás los mayores secretos.
4) NO te apures. Dejá que el conocimiento venga en forma natural, en lugar de apurarte, disfrutá el viaje.
5) NO te atrevas jamás a pensar que has llegado a tu mayor potencial, porque ahí mismo se terminará tu crecimiento.
6) NO temas invertir en fracasos. Si ganaras todo el tiempo, perderías lo que se aprende al perder,
experiencias que conllevan grandes descubrimientos.
7) NO tengas miedo de cometer errores. Los errores son la madre del aprendizaje, buscalos en todo momento.
8) NO seas haragán al entrenar, poné siempre tu mejor paso hacia adelante.
9) NO esperes nada…hacelo todo, y no perderás nada.
10) NO abandones jamás tu ser (tus anhelos, tu pasión) vos valés la pena.

Este Gran Maestro termina el mensaje diciendo:

“Como he dicho muchas veces: Aprender las Artes no es difícil, sos VOS quien es duro de enseñar. Dentro de cada uno de ustedes está el Maestro. Todo lo que tenés que hacer es ayudarlo a encontrar la puerta. De la Intención puesta en tus deseos, proviene lo mejor de vos. Trabajá sobre tus puntos débiles y mejorá los fuertes. Esta es la llave para liberar al Maestro Dentro Tuyo.”

Qué más se puede agregar a comentarios tan sabios…solo que espero que esta pequeña nota te pueda hacer pensar, pensar de verdad, sobre la importancia de dejar salir al Maestro Interior, al Maestro que tenés adentro y que te permitirá acceder a un nivel más alto de conocimiento, tanto en lo marcial como en cada aspecto de tu vida.
¡Buena Práctica!

Horacio Di Renzo

2003001

 

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